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ANATOMIA DE UNA PERSONA FRIOLERA

Montse Roche Hernández Montse Roche Hernández 2 min de lectura
ANATOMIA DE UNA PERSONA FRIOLERA
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ANATOMIA DE UNA PERSONA FRIOLERA

Llega el frio. Estos meses para una persona friolera son horribles. La gente calurosa los desea, sueña con ellos; se vuelven más amables, están contentos, les apetece salir. Para nosotros, los que odiamos el frio, nos convertimos. No queremos salir a la calle, solo pensamos en estar sentados en el sofá, tapados con una manta y tomar un chocolate calentito viendo una peli perfecta.

Para nosotros empiezan los problemas de movilidad, pensaréis que soy una exagerada, pero, cada uno a su nivel, sucede lo siguiente:

  1. Duele el pelo, a los poros de la cabeza no les gusta el frio. Éste se mete por dentro y llega al cerebro, molesta la cabeza hasta que empieza un dolor continuo.
  2. Los ojos se irritan, escuecen, solemos llevarlos medio cerrados y nos salen mogollón de arrugas.
  3. Nuestra nariz se vuelve roja, moqueamos y por tanto empiezan a hacerse heridas que suelen durar todo el invierno.
  4. Los labios se agrietan, intentamos darnos cacao o vaselina, pero no es suficiente
  5. Los dientes tiemblan de los escalofríos, alguna vez, se nos fastidia algún piño
  6. Los oídos duelen, se nos mete el frio hasta los tímpanos. Aparecen las otitis
  7. Perdemos centímetros de altura, el cuello se mete para adentro. Solemos tener torticolis: cuello rígido, dolorido…
  8. La espalda se encoge y se va hacia adelante, así que solemos tener una especie de joroba de ir con los brazos cruzados hacia delante. Esto nos ayuda a calentar un poco el pecho. Las tetas nos duelen mil. Los pezones suelen agujerear las camisetas del propio frio.
  9. Las cistitis son continuas, no solemos ir al baño en todo el día. Hay mucha ropa que quitar.
  10. Dejamos de ir a los gabinetes de belleza, los pelos abrigan.
  11. Nos salen sabañones, a parte de dan un poco de grima el verlos, son bastante desagradables de aguantar.

Todo esto lo intentamos solucionar con la ropa, con capas y capas de ropa:

Que si llevar gorro, orejeras, cuello, bufanda, la ropa interior, camiseta térmica, camiseta exterior, jersey de lana, leotardos, pantalones de lanilla o forrados por dentro, calcetines, botas de invierno, guantes. 

No nos importa parecer una bola, tampoco caernos y que nos tengan que ayudar a levantarnos. Con tantas capas no podemos ponernos de pie.

Dejamos de ir a los médicos. Podemos estar unos 30 minutos, solo para desvestirnos. Somos personas solidarias y no queremos que la gente tenga mucha espera.

Para dormir, no somos personas consideradas atractivas: pijamas de franela, calcetines por fuera y el pantalón por dentro de estos, solemos ponernos en posición fetal, con las sábanas y mantas hasta por encima de las orejas.

Al principio de vivir juntos mi marido y yo, me dejaba abrazarme a él y ponerle los pies en los riñones. Ahora, posiblemente, si hiciera lo mismo, me pediría el divorcio.

Bueno, hasta la siguiente. 

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