Gastronomía

El buffet

Eduardo Comín 7 min de lectura
El buffet
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El buffet

Buenos días, buenas tardes, buenas noches. Amigos y seguidores de la GaRceta de la ribera.

Aunque como dice Eva Amaral…. aún quedan días de verano. El mío está llegando a su fin, y no ha estado mal. Podría haber sido mejor. Pero no me puedo quejar.

Echando la vista atrás y buscando similitudes gastronómicas de las que hablar... Encuentro un montón. Desde el primer tomate maduro de la huerta que abrí y me comí, saboreando y disfrutando las maravillas de tan delicioso fruto, pasando por las cerezas y los ajetes de Ricla, el olor a melocotoneros de los caminos ribereños, los pimientos verdes fritos así a bocados que me traen mis amigos hortelanos, el pepino crujiente y fresco aliñado con vinagreta o untado en un Hummus cremoso, el bonito con pisto de mi suegra, la fritada de patata y calabaza….

Pero hay algo que me dejó estupefacto este verano en lo que al papeo se refiere. Tanto que cuando llegué de las vacaciones estuve días comiendo a base de tomate y poco más, ya que me costaba ingerir alimentos que me recordaran a esos días… y me refiero al buffet del hotel.

Hoy vamos a hablar sobre el buffet, en todas sus versiones, pero como siempre el chef cebolleta empieza con sus milongas…

Y es que no hay nada menos sano que los buffets de hotel. Y no es por qué cocinen mal, o no haya variedad… si no por la voracidad humana del veraneante que ha pagado varios miles de euros por la pulserita. En mi caso amarilla.

Comenzaba el día y bajábamos con el atuendo sport postureando haber sido madrugadores de esos que salen a correr por la playa. Entrábamos por la puerta del restaurante, amplia y grande ya que los 1500 cachalotes turistas bajábamos a deglutir kilos de viandas.

Veía gente con fuentes de churros groseras. No creía capaz a un ser humano de poder tragar tantos… vi como ese señor los untaba en chocolate, en el café incluso en el yogurt. No estoy seguro de que fueran 30, igual estoy exagerando… igual fueron 31.

A mí me gustan los churros, pero para desayunar empezaba con dos molletes de pan andaluz con jamón serrano, aceite de Jaén, como así avisaba la botella con motivos andalusís. Hasta ahí no estaba mal. En el vaso zumo, otro con agua… Tostar esos molletes era deporte de riesgo. Una tribu de franceses se adueñaban de las tostadoras y atascaban palmeros de baguettes que se prendían fuego bajo las resistencias al rojo mientras vaciaban el puesto de Omelette…

Fuentes de judías con tomate, champiñones salteados, tomates abiertos, patatas fritas, huevos fritos como para enterrar Cabañas de Ebro entera….

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Una persona normal no desayuna pizza…. O eso quiero pensar… con excepción de días de resaca con restos de la noche anterior o un capricho ocasional…

Pues estos ojitos míos de color café con leche que tengo, vieron montones de porciones de pizza en platillos de personas a las nueve de la mañana…

A mis dos molletes le seguían bacon y huevos revueltos o algún huevo frito ocasional. Eso sí, acababa con una pieza de fruta para fingir y auto engañarme de que había comido lo correcto.

La comía no era mucho mejor. Paellas de todo tipo, pescados a la plancha buenísimos, carnes de todo tipo desde guisada, estofada, asada, plancha… he de reconocer que era un buffet de nivel. He estado en algunos de guiris en los que las salchichas de Frankfurt son la cabeza de cartel… esta vez no era así. Cocina andaluza con toques internacionales. Hubo un día un rabo de toro guisado que quitaba el sentío

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Pero las cenas eran tremendas. Pescados fritos a la andaluza, mariscos, y cosicas de nivel. Intercaladas con pasta, pizza y marranadas… que curiosamente triunfaban más que las navajas a la plancha, las zamburiñas o los langostinos salados…. Cosicas de guiris. Pero, en fin.. Varios platos de delicias maridadas con vinitos andaluces, o incluso alguna sangría de cava o yo que sé… lo que nos pidiera el cuerpo. Dejábamos sitio para los postres y también para dos cubatillas en el espectáculo del hotel…. Y si entre comidas te quedabas con hambre, cosa que era imposible… un quiosco de comida 24 horas servía sándwiches, pizzas, hamburguesas, Nuggets…. y en ocasiones, cuando estábamos en la piscina con unos mojitos en la mano, unas fideuá de nécoras y cangrejos azules justo cuando comenzábamos a hacer la digestión de los molletes del desayuno…

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¿Entendéis mi cargo de conciencia y mi saturación cuando llegábamos a casa después de 10 días así?

Necesitábamos Izan y yo una terapia de choque. Porque tanto Alizia como Cris… no apreciaron el buffet como nosotros.

Tras un mes de la llegada. Comenzamos a respirar como antes de nuestra llegada a tierras granadinas.

¿Cómo se le ocurrió a la humanidad semejante orgía alimenticia?

Buffet es una palabra francesa que designa un tipo de mueble que nosotros llamaríamos aparador. Alto de forma que lo que expones en él, llega enseguida a la línea visual. Haciendo que la vista de una sola pasada distinga todo lo expuesto.

Es una tradición francesa que nació en los palacios lo de exponer comida en mesas, muy decoradas y en porciones pequeñas, accesibles sin tener que trinchar, deshacer o trabajar para servir. Incluso forradas cada pieza con gelatina, salsas brillantes o baños de siropes. Conocidos son los buffets de pâtés, galantinas y Petits fours.

Pero no eran como ahora los conocemos de servirse sin límite, eran actos ceremoniales de la alta sociedad que eran atendidos y servidos en los que el cliente se podía servir, pero mayormente los sirvientes hacían ese trabajo. No fue hasta el año 1946 en la ciudad de Las Vegas cuando el empresario hotelero, Herb McDonald, pensó que si tenía a sus clientes saciados sin límite dentro del hotel a precios reducidos no saldrían de los bajos del hotel donde se encontraban los casinos, y los clientes jugarían saciados de comida y bebida sin preocuparse de salir de ahí.

Esos buffets podrían contener productos de lujo, incluso ya que la ganancia del casino compensaba los costes y escandallos de los alimentos de sobra. Los años 70, 80 y 90 fueron su época dorada. Cayendo en los 90 con el concepto de nuevos restaurantes gastronómicos que a día de hoy, nutren nuestras calles. Pero de nuevo renacieron. Hoy en día hay buffets asiáticos, indios, de hamburguesas, italianos…. Donde el concepto all you can eat vuelve de nuevo a emborrachar nuestros cerebros.

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Ahora la forma de vivir algunos de estos buffets ha cambiado, ya ni nos levantamos de la silla... Vamos pidiendo en una Tablet, en una PDA o en notas secretas que dejamos a las camareras junto a la multitud de platos sucios que orillamos en el borde de la mesa esperando a que se los lleven para reponerlos.

No sé si a vosotros os gustan los buffets, si os parecen algo hortera o pasado de moda… lo cierto es que en las bodas el buffet de aperitivos, de arroces, de pulpo, de mariscos han hecho que el cóctel de las bodas sean más divertido y más dinámicos. Y los buffets de bajo coste están dando una nueva idea a los jóvenes de salir a disfrutar con amigos más allá de la hamburguesa callejera...

Como siempre creo que la oferta contra más amplia mejor y cada uno debe elegir lo que más le gusta, valorarlo sin desprestigiar lo que no es nuestra opción y dejar vivir a cada uno.

Desde que volvimos de Granada y de tan maravilloso buffet, las judías verdes con patata, las ensaladas y el gazpacho casero son las opciones más habituales. Ojala tuviera fuerza de voluntad para salir a correr… pero eso ya es otra historia.

Nos leemos y escuchamos en un puñado de días, de momento leer y escuchar a mis compañeros de la GaRceta que no están hinchados de comer.

Escribió para vosotros….

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