El Bohío Caraqueño

El viejo retrato

Jhonny López 4 min de lectura
🎙
Escuchar este artículo
El viejo retrato

De repente, se vio a sí mismo en la antigua casa de su infancia, sintiendo un incontrolable morbo al curucutear en la última habitación donde se conservaban, cubiertos entre sábanas y polvo, ciertos objetos del pasado. Dirigiéndose hacia una de las esquinas, encontró guardado en un vetusto y húmedo cajón de madera ennegrecida, el viejo retrato de una desconocida. Se sentó en la antigua silla mecedora de su abuela materna, a observar detenidamente aquella imagen, tratando en vano de identificar el rostro de aquella joven. Creía que meciéndose de un lado a otro, sentiría algún tipo de amparo o quizás, la clave que ayudaría a descifrar el enigma. Espontáneamente, dibujó en su rostro una breve sonrisa de ironía, al darse cuenta que interrogaba a las paredes y peor aún, estas parecían responderle. De improviso, sintió un escalofrío que caló hondo, al punto de congelarle las arterias, cuando descubrió que no estaba solo, porque en algún lugar de aquella habitación, se escabullía la sombra de lo que parecía ser, la figura de una mujer.

\"\"

Arcadio no siempre fue así, antes de la tragedia era un muchacho ejemplar, amable y educado. Gozaba del aprecio y las simpatías de la comunidad. Todo cambió, aquel diciembre del 83, cuando una enfermedad misteriosa lo postró en cama por semanas, padeciendo de innumerables convulsiones y fiebres delirantes. Por tal motivo, le fueron suministrados ciertos medicamentos que bajaron la calentura del cuerpo pero que a su vez, no detuvieron la andanada de imágenes distorsionadas, las visiones en las cuales hablaba con los muertos, la luna y con amigos invisibles. A veces en las madrugadas, se levantaba de la cama, saltaba a través de la ventana, con un cuchillo se abría el pecho y desde el interior de su cuero ensangrentado, echaba a volar todos sus temores, preocupaciones y hasta un pedazo de alma. Estos subían hasta formar una nueva constelación, en los límites de la vía láctea, o por lo menos así les decía a sus familiares cuando lo encontraban en el jardín vagando desnudo, cubierto de hojas y tierra. Los parientes de Arcadio sentían una mezcla entre compasión por él y vergüenza con los vecinos, desesperados, consideraron que no tenían otra alternativa que sacárselo de encima, deslastrarse de esa carga que les resultaba insostenible. Fue Entonces, cuando lo condujeron a las puertas del sanatorio.

Los antipsicóticos en sus arterias parecían bólidos que aceleraban sus viajes en trance hacia lugares donde se fundían las fronteras entre lo real y lo ignoto, en ese limbo atemporal supo reconocer el rostro del viejo retrato: Elena Quinteros dijo la sombra, que era una maestra uruguaya detenida el 28 de junio de 1976 en los jardines de la embajada de Venezuela y posteriormente desaparecida por la dictadura cívico-militar, le pidió que le sirviera de puente para comunicarle a los suyos sobre su paradero.

\"\"
Elena Quinteros desaparecida por la dictadura uruguaya en 1976

Arcadio lo intentó pero como era un desequilibrado internado en un psiquiátrico, nadie lo tomaba en serio, además aun si hubiese estado cuerdo tampoco le prestarían atención porque es bien sabido de que nunca ha habido credibilidad para los débiles. Pasaron los años, y el paciente atrapado entre emociones y fármacos, mantuvo la cercanía con la desaparecida. Lamentablemente, hace mucho tiempo que su familia dejó de visitarlo, sin embargo, los doctores, empleados y el resto de pacientes aseguran escucharlo declamarle a alguien invisible, versos como este:

una caricia delicada y tibia socaba tu piel. En la oscuridad encuentro la claridad que me niega el día. Aunque tampoco escapo del trajinar de la cotidianidad que borra la memoria. Todavía leo los mensajes de las nubes, y al llover, son como las letras que caen, formando nuevas palabras en el asfalto. El respirar hondo de una mujer cautiva, es presenciar cómo se mezclan el aire con su alma. Contemplar esa sublimidad, es como capturar el suspiro de un ángel, aspirando todo el bien y el mal del mundo.

P.D. el 27 de junio del 2016, el gobierno uruguayo colocó una placa en memoria de las victimas del centro de torturas “300 Carlos” dependiente de la División del Ejercito I. Cambio y fuera.

Música:
U2, Mothers Of The Disappeared
Pink Floyd, Wish you were here
Sting, Ellas danzan solas

Pulsando sobre el play de la foto principal pueden ver un cortometraje que relata la detención de Elena Quinteros.

Compartir Facebook Twitter/X WhatsApp

También en El Bohío Caraqueño

0 comentarios

Deja un comentario

Inicia sesión o regístrate gratis para dejar un comentario.