Gastronomía

La agonía de la dieta mediterránea

Eduardo Comín 7 min de lectura
La agonía de la dieta mediterránea
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La agonía de la dieta mediterránea

Buenos días, buenas tardes, buenas noches. Amigos y seguidores de La GaRceta de la Rivera.

Después de todo este ajetreo de tambores, bombos, brasas y restaurantes retomamos el podcast gastronómico de la gaRceta con fuerzas y energías.

Algo que bajo mi punto de vista está pasando lo contrario con él o mejor dicho, la protagonista del post de esta quincena.

Es señores y señoras la famosa, la denostada, la maltratada, la olvidada, la que siempre está ahí revoloteando pero que nadie le hacemos ni caso……

La dieta mediterránea.

Es curioso, pero se nos llena la boca, y nunca mejor dicho de que en España nos alimentamos muy bien, que seguimos la dieta mediterránea a rajatabla, que es nuestra cultura, que es algo que va intrínseco en nosotros….

Pues nada más lejos de la realidad. Cada día nos vemos más alejados de ella.

El otro día escuché una noticia que decía que el señor Roig, jefazo de mercadona decía que no vendía comida preparada, que vendía tiempo porque sus productos elaborados hacían que las familias no perdieran el tiempo cocinando.

Yo os pregunto…

¿Cocinar para la familia es perder el tiempo?

Yo cocino cada día para la mía, para los tropecientos alumnos de la escuela, para los clientes que aprecian mis elaboraciones y pagan por ellas, para los amigos, para los amigos de mis amigos…. Hasta para la alcaldesa de Zaragoza que estuvo de visita….

¿He estado toda mi vida perdiendo el tiempo?

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Tengo recuerdos de estar en la cocina del piso donde vivía con Izan, mi hijo mayor subido a un taburete cocinando… no creo que haya perdido el tiempo, ojala guarde esos recuerdos como guardo yo cada segundo que hice cosas con mi padre, también cocinar por cierto, conejos a la brasa de nuestra granja por ejemplo. Cocine con mis abuelos… con Eduardo sardinas de monte a la brasa y con Pepe las cosas que aprendió cuando trabajo de mayordomo en París. Recuerdo cocinar arroz con mi abuela Rosario lentejas apañadas con la yaya Nieves.

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He construido tantas cosas cocinando… que me niego a pensar que cocinar para los tuyos sea perder el tiempo.

Esta reflexión y mi pasión por la cocina, los productos de nuestra tierra, y aquí ya no me cierro solo a la ribera y a Aragón, me quedo con todo el territorio español. Me ha hecho recordar aquella vieja pirámide que tanta sabiduría guarda y que hemos abandonado y cambiado por un durum.

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Primero de todo, está claro que todes les persones que me leen y escuchan han oído hablar de la dieta mediterránea. Pero es justo y necesario… En verdad es justo y necesario recordar y comunicar un poco sobre ella.

La dieta mediterránea es algo mas que unos simples hábitos alimenticios, el la herencia gastronómica y cultural de no solo las costas mediterráneas si no de también las tierras cercanas a este, incluso Portugal, ya que los comercios, y rutas trashumantes llevaban por toda la piel de toro las virtudes de las costumbres alimenticias.

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Se basa en la triada, pan, aceite y vino.

Y para aprender un poco más vamos a centrarnos en los 10 decálogos fundamentales.

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Ahora diréis, Edu si tú estás gordito, si tú haces lo mismo que nosotros, no seas falso….

Es cierto.

Las costumbres modernas, nuestro ritmo de vida, la necesidad de la inmediatez para todo nos ha hecho pensar que gastar una hora con tus hijos en vez de irnos de vinos afterwork es perder el tiempo.

Por eso igual que los punkis gritaban eso de “The punk not dead” tenemos que gritar “la dieta mediterránea está agonizando, Retomemos las buenas costumbres”.

Venga va… esta noche ensalada, gallos a la plancha y una copa de vino mientras le guiño el ojo a mi falca y seguimos construyendo recuerdos bonitos en familia…

Nos leemos y escuchamos en un puñadito de días.

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