Versión audio, A
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[audio src=\"https://www.ivoox.com/_md_92117250_wp_1.mp3\"]Lo más rutilante y engreído que van a leer hoy, está en este artículo o columna. Y va a continuación: “Los que me leen, que son legión…”.
Y bien. Soy seguidor de un político de la Comarca, que maneja los diccionarios, con una sutileza de premio. Y digo los diccionarios por tenernos acostumbrados a manejar el diccionario de la lengua castellana y el diccionario de la lengua latina. Una amiga me pasa sus expresiones “como oro en paño” y desde la extrañeza y la risa aprendemos “ad hoc”.
En uno de mis chats, que pasará a la historia de los chats como “un chat bastante culto” le tenemos manía a una filósofa de pro. Digo le tenemos, si bien ni la conozco, pero soy un ser bastante solidario.
El otro día cayó una entrevista en mis manos y les prometo que la voy a seguir de cerca, cosa que creo, la chica agradecerá. Agradecerá en cuanto a lo de ser leída. Pero mientras tanto vaya una duda. Dice mi filósofa de cabecera LA FILOSOFÍA ES ATREVERSE A IR CON GENTE RARA.
Pues acabaré esto con tres afirmaciones: Yo soy un filósofo como la copa de un pino, tú por situación personal estás poco cerca de la rareza, y esa definición es una joya ( y lo digo ab imo pectore).