Gastronomía

Nada es lo que parece

Eduardo Comín 6 min de lectura
Nada es lo que parece
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Nada es lo que parece

Buenos días, buenas tardes, buenas noches, amigos y seguidores de la GaRceta de la ribera. Sean bienvenidos a este rincón gastronómico navideño a ritmo de villancicos…. Qué horror los villancicos ehh. Pues nada, a aguantarse unos días más. Es lo que toca… yo le enseñe a mi hijo los pichancicos del Chivi a mi hijo, y su familia materna casi me arranca los pelos. Lo malo es que mi hijo le ha enseñado esas bellas rimas a mi hija, y lo de que las vecinas se comen el nabo a ritmo navideño en boca de la niña aún les gusta menos… pero mi lado más Grinch y socarrón se descojona vivo.
Pero bueno, esta quincena, quería hablaros sobre las rarezas modernas de hoy en día. Pero antes, me gustaría que escucharais aquella canción de “Danza Invisible” de aquella movida ochentera que decía…. Naranjas en agosto y uvas en abril… ¿¿os acordáis??
Pues si estos se pusieran a componer canciones con cosas raras ahora…. ¿Que pondrían?
Esta mañana he estado en un centro comercial americano que recientemente ha abierto sus puertas y en el que encima hay que pagar para poder entrar a comprar. Primera rareza. Ojo al dato que gestión de marketing… imaginaros que la carnicería del pueblo os cobrara por entrar a comprar en ella… inimaginable verdad. Pues eso ya de primeras, pagas para poder entrar a comprar. Eso da a entender que eres de la elite, y que tienes acceso a cosas que el populacho sin tarjeta no puede comprar…
Pero bueno, aquí empiezan la lista de rarezas culinarias con las que nos podemos encontrar, no solo en esta tienda, si no en las cientos de tiendas a las que podremos entrar sin pagar.
Cerveza hecha con calabaza, si si la hay… pensareis que es ideal para Halloween… pues no. A que descerebrado se le ocurrió hacer cerveza con lo rica que esta tal y como la concibieron los monjes hace tropecientos años. Pues un iluminado decidió fermentar el lúpulo, la cebada y el monario con pulpa de calabaza Ruperta. En fin…
Pero esto de las rarezas no es nuevo. ¿Alguien ha pensado alguna vez quien fue el primer muerto de hambre que decidió comerse una almeja sacada de la arena de la playa enterrada hasta no sé dónde, más fea que un pie arrugado, abrirla con un cuchillo y comérsela cruda y viva?
Ostras Pedrín, y nunca mejor dicho. La ostra. Eso ya de por si es una tremenda rareza normalizada ¿verdad?
Pues sigo con la lista.
Agricultores de la ribera. Os imagináis tener una cosecha de tomates ahora en diciembre y que encima no fueran rojos, ni rosados, ni siquiera verduscos…. No, no. Morados y azulados. Y para muestra un botón, podéis ver la foto de mi hija Alizia con unos ejemplares tremendos. Los acabo de cenar. Con sal, aove arbequina, anchoas de santoña. Y sabéis una cosa… están buenísimos. Pero qué cosa más rara…
Os dije que haría un día un post sobre los torreznos, y lo prometido es deuda, lo tendréis. Y que ricos que son con su parte de grasa churripitosa, su parte magra rojiza y consistente, su corteza suflada con esas burbujitas de orgásmico placer… pues otro iluminado decidió mezclarlos con chocolate. Y ahora en muchos sitios podemos encontrar las barritas de choco torreznos, los bombones redonditos de torrezno rock o lo que es lo mismo, rocas de torreznos envueltas en chocolate negro, en todas versiones también eh, también con leche y choco blanco. Si quieres rareza la llevamos hasta el clímax.

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Un amigo que estuvo de Erasmus en Inglaterra me mando una vez una foto del sándwich de paella valenciana. Investigue en la web y cientos de cofrades de la hermandad de la sagrada paella valenciana Che, sufrían y lloraban lágrimas de salmorreta y azafrán cuando vieron esa aberración, aún están reanimando a uno que sufrió un jamacuco cuando se dio cuenta de que además, no era paella valenciana sino un arroz con cosas entre lo que se encontraban cientos de guisantes, una gamba liofilizada y bien de colorante alimentario amarillo con rodajas de chorizo.
He visto y catado aceite de oliva virgen con láminas de oro en suspensión.

En la cata de tal rareza me atreví a preguntar a productor de forma insistente hasta el punto en que me convertí en persona “non grata” en aquella ponencia de alta gastronomía, que carajos aportaba ese oro en suspensión en el aceite.

Recibí solamente esta respuesta: Es aceite de elite para paladares de elite.

Claro, mi paladar que disfruta con una buena chorrada de aove del campo de Borja en una tostada con ajo y un cacho de queso curado y un racimo de uvas en la mano no es de elite, es random.
En fin Serafín…
Habrá que ver donde se asientan esas laminitas de oro, ya que el oro no es liposoluble, ni hidrosoluble y que carajo, igual se acumulan en el riñón y alguno expulsa una piedra dorada y le sacan en la tele.
\"Por lo menos, ha merecido la pena el cólico nefrítico…\" dirá Hermenegildo García en el diario de Jorge Javier cuando lo entrevisten.

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En la gastronomía ha existido algo que inventó un gran chef, bueno, no lo inventó, solo le puso nombre. Me refiero a las “guarrindongadas” de David de Jorge. Que consiste en mezclar alimentos con otros alimentos que a priori no tienen nada que ver. Como el cabrales y el chocolate, el chorizo y la nocilla, la mantequilla y el salchichón, las anchoas y la margarina, los mejillones en escabeche con las cortezas de cerdo, los picos de pan, el queso flor de esgueva y el bacardi freezzer de sandía, éste va en homenaje a mi pasteleríca flaca, ya que siempre dice que es la combinación de sabores que dice que son su comida favorita.
Pero todo esto solo es la combinación de matices, texturas y contrastes que aunque en principio no tienen nada que ver al probarlo dices…

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¿Qué fucking maravilla es ésta? Claro que hay que tener la mente abierta… y echar la vista atrás. Porque... ¿Por qué se le pone una manzana en la boca del cochinillo asado? ¿Por qué comemos piparras en vinagre con los platos contundentes de potajes? ¿Por qué nos sabe rico y facilita el tragado una buena cucharada de confitura en una rodaja de queso fuerte de cabra a la plancha?
Muchas preguntas para estas cabezas saturadas de viandas tras la nochebuena…

Yo me despido mientras mojo unos ganchitos naranjas del gallo rojo en mi coca cola, y hago la digestión de mi patata asada con roquefort fundido y dados de pera conferencia a la sartén con semillas de uranio enriquecido…. Que yo para las cenas soy muy clásico.
Me despido con todo el amor de mi corazón y mis entrañas esperando que hayáis pasado una gran nochebuena y que la nochevieja sea la pera limonera.
Escribió para vosotros….

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