La rubia de la ribera

Un paso adelante

Audrey 3 min de lectura
Un paso adelante
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Un paso adelante

La vida o la muerte depende de un paso.
Venía yo de un finde emocionalmente complicado. Había muerto una hermana, madre, tía, abuela, suegra, vecina, amiga… de diez, rodeada de sus seres queridos, arropada. Descansa en paz Mari.

La despedimos como se merecía, recordando lo grande que fue, el cariño con el que cuido de los suyos.
El lunes mi vida seguía su curso, pillé el coche, dejé a mi cuca en el instituto y me monté en el ferrocarril.

Hice mi jornada y volví a Goya a coger mi tren de regreso. Siempre me monto en el vagón de las bicis que tiene la plataforma un poco más bajita porque si no me toca saltar al anden, ese vagón queda situado sobre la mitad del tren.

Nico subió en Goya también pero en el último vagón. Recuerdo donde estuve sentada, al lado de una niña q iba con su familia, llevaban muchas bolsas y un bebé sentado en su sillita. Yo iba mirando el móvil y la niña mirándome a mi. Le sonreí al bajar, le dije adiós con la mano. Nuestro tren paró, se encendió la lucecita verde que indica que puedes abrir la puerta y salí. Caminé unos metros dispuesta a cruzar el paso habilitado, que no es otro que unas gomas negras en medio de las vías….

un paso hacia delante es lo q mató a Nico.

Ahora solo me quedan \"y sis\"…

Y si no se hubieran abierto las puertas hasta q el Alvia hubiera pasado,
Y si Nico hubiera ido en mi vagón,
Y si el Alvia hubiera pitado como lo hizo al día siguiente,
Y si en vez de un regional hubiéramos cogido un cercanías que te deja a pie de la estación,
Y si en vez de Casetas hubiera sido otra estación, la de Utebo por ejemplo, con pasos elevados que no pone en peligro a los viajeros,
Y si nuestro tren no hubiera ido con retraso (no habría coincidido con el Alvia).

La vida de Nico se truncó por dar un paso adelante.

Lo q vivimos esa noche fue pura impotencia.
Corrimos por las vías con nuestras linternas del móvil, arropamos a Nico, lo animamos a que luchara pero su lucha fue en vano.
Era David contra Goliat.
Era la pelea de un chico de 22 años, con toda la vida por delante que dejaba atrás sueños, familia y amigos, contra el monstruo de la dejadez de unas instalaciones penosas. La decisión de abrir las puertas cuando sabes que viene un tren por la otra vía, un Goliat que venía a 160 km por hora y no tenia parada.

Yo supliqué que bajara alguien del tren con conocimientos sanitarios, pero ya no tenía sentido… el daño estaba hecho.

Hoy hace un mes de esa fatídica noche y solo quedan unas flores secas q recuerdan lo que en esa estación pasó.

En mi cabeza quedará el recuerdo de que luchaste, Nico, de que me hubiera gustado compartir vagón contigo.
Solo podía pensar en esa llamada a tus seres queridos. Una familia que por culpa de las instalaciones deficientes de una estación tienen que sufrir lo que no toca: enterrar a un hijo.

Por mi parte y para ser capaz de encajar una tragedia así, me aferro a la parte humana que allí afloró. Me quedo con la unión que surgió entre todos y cada uno de los que estábamos allí. Con la vivencia de la carrera de unos chicos hasta el consultorio, de ver cómo te agarraba la mano un viajero, de cómo te arropé, de cómo te decíamos campeón, sin saber que en realidad lo eras…

Grande Nico!! Vuela alto… a nosotros nos queda dar un paso adelante, pero en este caso, para que esto no vuelva a ocurrir.

La casualidad ha querido que este artículo se publique justo al día siguiente del trágico accidente ferroviario acontecido en Adamuz, desde la gaRceta expresamos nuestras sinceras condolencias con las victimas y sus familias.
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