Vine al mundo a finales de noviembre, para poder disfrutar lo antes posible del invierno pirenaico. Creo que mis padres me enseñaron a hablar para que dejase de llorar, pero les salió el tiro por la culata, porque no he callado desde entonces. Aunque últimamente parece que me da por hablar un poco menos y escribir un poco más. Dicen que \"aprendiz de todo, maestra de nada\", pero a mí me encanta aprender de cualquiera que tenga algo que enseñarme. Folklore, tradiciones, fotografía, viajes, música... pero, sobre todo, naturaleza, supervivencia y lo que ahora llaman bushcraft. Y es que soy más de campo que los ababoles. Entre mi vida laboral y tanta afición, digamos que me aburro poco. ¡Y me encanta!