El rinconcico

BLANCURA

Montse Roche Hernández Montse Roche Hernández 3 min de lectura
BLANCURA
🎙
Escuchar este artículo
BLANCURA

Hola, espero que hayáis pasado una buena semana.

Esta vez quiero hablaros de "La Blancura", pero no de la ropa, que no es el tema del que me quiero ocupar, sino de la blancura física.

Gente, estoy hablando de mi desgraciado tono de piel, y eso que me llamo como La Moreneta, Nuestra Señora de Montserrat, en fin… mis padres no fueron muy eficaces en la elección de mi nombre. Me pega más: Clara, Nieves, Blanca.

¿Sabéis cuántas horas he pasado al sol en la piscina de Torres? Horas, pero horas. Al lado de “La Moni”, que se pone negra, como el carbón. Un día, le pedí el aceite sin protección. No os podéis imaginar cómo era yo al día siguiente. Era entre un cangrejo y Craneo Rojo con millones de ampollas. Me había quemado hasta los empeines y, ojito, las puntas de las orejas.

Seguía en mi plena adolescencia y mi madre me dice: "Montse, el primo se casa, tendrás que tomar rayos uva para ponerte algo morena". Mi mirada fue fulminante, pero le hice caso. A los quince días, ella muy estudiada en la materia, me dice: "Oye, me dijiste que ibas a tomar rayos uva". Gente, llevaba 10 sesiones.

Es que, ojito, que no queda la ropa igual de bien a una morena, que a una blanca.

Yo soy donante de sangre, pero es que mis venas se ven de lejos por un miope.

Las blancas tenemos el vello rubio, pues sí, de algo nos tendríamos que beneficiar, no podía ser todo negativo.

Sabéis, el día de mi boda yo era morenita.  Me casé en 2009, y se llevaba el aerógrafo. Me casaba el sábado y yo me lo hice el jueves anterior. Buah, que liada, que posturas, que increíble todo… Te desnudas, te pones un mini tanga y empieza el espectáculo. Era una habitación con millones de plásticos, como si Joaquín Medrano te fuera a pintar la bodega. La primera posición en cruz, y te teñían la parte de atrás y las axilas, la segunda; te rociaban la parte de delante… pero, ¿y la tercera?; ¡ay! la tercera, te ponías a cuatro patas, encima de una camilla plastificada, las teticas colgando, y entonces te apuntaban a las dos chirimoyas. Lo peor, cada fase eran 10 minutos de secado.

¡¡Imaginad la situación!!

¿Os imagináis que pasó el día de mi boda? Cuando me quité el vestido, mi cuerpo estaba lleno de chorreones de sudor. Me duchaba y no se iba. Al día siguiente, me iba de crucero, mi blanco empezaba a aparecer por los restregones de la esponja. Era todo glamour.

Ahora en mi vida adulta, me da igual ser blanca. En seguida se me encuentra en la piscina. Y que contenta me pongo cuando viene mi vecina Susana. Ella es más blanca que yo, pero es otro tipo. Ella es más estilosa, delgadica, pelirroja, siempre tiesa, buah.. nada que ver…

Un día en la playa me preguntaron qué dónde compraba la crema de sol, que era transparente. "Señora, no es transparente, yo soy igual de blanca que la crema".

Ay, paciencia, en fin…

Hasta la semana que viene

Compartir Facebook Twitter/X WhatsApp

También en El rinconcico

0 comentarios

Deja un comentario

Inicia sesión o regístrate gratis para dejar un comentario.