el día que fui a buscar a Nietzsche, a la lejana ciudad de Torino, me costó encontrarlo. no había caballos, ni sombras grises. buscar a Nietzsche con urgencia, y que me explicara. "yo soy un campo de batalla" eso dice, y ahí estaba todo, o casi todo resumido.
con el tiempo he dejado de buscar. me da aspereza y pereza. parecen dos palabras que se aman. si alguien quiere te va a encontrar e si no, non.
por otra parte: ¿ y qué buscar, y a quién?
pero vuelvo al inicio. a Nietzsche tenía que buscarlo.
también busqué a Kafka, en la nieve de Praga, y no me fue bien. prefiero encontrarme de repente a gentes que buscaría sin duda.
una vez me encontré con la figura delgada de M., estaba en un bar, con un chico, y yo miré largos segundos. siempre que paso miro ese bar, por si estuviera. pero sé que no va a estar. me molesta que M. no me haya buscado. vivimos tantas cosas juntos.
a veces me he buscado a mí mismo, de alguna manera y en otros sitios. y quizás sigo haciéndolo. de a poco. y sí que encuentro un campo de batalla. no les voy a contar a ustedes cómo está ese campo de batalla. no les voy a contar a ustedes que el campo de batalla no es el mismo antes o después. no es lo mismo si has ganado la batalla o si la has perdido.

pero sigamos con las búsquedas. esta misma mañana he buscado dos flores que me interesaban: las buganvillas ( que me recuerdan poderosamente a la ciudad de Granada) y las dalias ( de las que no se nada, pero en cuanto pueda voy a comprar)
les voy a decir también que busco las buganvillas a tenor de que una escritora a la que sigo ha dicho a mi madre y a mi nos gustaban las buganvillas.
y ¿ las dalias?
hace años que enfrente de mi cama hay un cuadro en el que hay unas dalias ( antes he dicho que no se nada) y dice un mensaje, el cuadro: DALIAS DE HOY ¡CÓMPRELE¡

también he buscado una canción que se titula Crystalised, que estoy oyendo.
ah¡ y una expresión inglesa que se traduce: MIS COSAS FAVORITAS