Buenos días, buenas tardes, buenas noches. Amigos y seguidores de La GaRceta de la Rivera.
Después de todo este ajetreo de tambores, bombos, brasas y restaurantes retomamos el podcast gastronómico de la gaRceta con fuerzas y energías.
Algo que bajo mi punto de vista está pasando lo contrario con él o mejor dicho, la protagonista del post de esta quincena.
Es señores y señoras la famosa, la denostada, la maltratada, la olvidada, la que siempre está ahí revoloteando pero que nadie le hacemos ni caso……
La dieta mediterránea.
Es curioso, pero se nos llena la boca, y nunca mejor dicho de que en España nos alimentamos muy bien, que seguimos la dieta mediterránea a rajatabla, que es nuestra cultura, que es algo que va intrínseco en nosotros….
Pues nada más lejos de la realidad. Cada día nos vemos más alejados de ella.
El otro día escuché una noticia que decía que el señor Roig, jefazo de mercadona decía que no vendía comida preparada, que vendía tiempo porque sus productos elaborados hacían que las familias no perdieran el tiempo cocinando.
Yo os pregunto…
¿Cocinar para la familia es perder el tiempo?
Yo cocino cada día para la mía, para los tropecientos alumnos de la escuela, para los clientes que aprecian mis elaboraciones y pagan por ellas, para los amigos, para los amigos de mis amigos…. Hasta para la alcaldesa de Zaragoza que estuvo de visita….
¿He estado toda mi vida perdiendo el tiempo?

Tengo recuerdos de estar en la cocina del piso donde vivía con Izan, mi hijo mayor subido a un taburete cocinando… no creo que haya perdido el tiempo, ojala guarde esos recuerdos como guardo yo cada segundo que hice cosas con mi padre, también cocinar por cierto, conejos a la brasa de nuestra granja por ejemplo. Cocine con mis abuelos… con Eduardo sardinas de monte a la brasa y con Pepe las cosas que aprendió cuando trabajo de mayordomo en París. Recuerdo cocinar arroz con mi abuela Rosario lentejas apañadas con la yaya Nieves.

He construido tantas cosas cocinando… que me niego a pensar que cocinar para los tuyos sea perder el tiempo.
Esta reflexión y mi pasión por la cocina, los productos de nuestra tierra, y aquí ya no me cierro solo a la ribera y a Aragón, me quedo con todo el territorio español. Me ha hecho recordar aquella vieja pirámide que tanta sabiduría guarda y que hemos abandonado y cambiado por un durum.

Primero de todo, está claro que todes les persones que me leen y escuchan han oído hablar de la dieta mediterránea. Pero es justo y necesario… En verdad es justo y necesario recordar y comunicar un poco sobre ella.
La dieta mediterránea es algo mas que unos simples hábitos alimenticios, el la herencia gastronómica y cultural de no solo las costas mediterráneas si no de también las tierras cercanas a este, incluso Portugal, ya que los comercios, y rutas trashumantes llevaban por toda la piel de toro las virtudes de las costumbres alimenticias.

Se basa en la triada, pan, aceite y vino.
Y para aprender un poco más vamos a centrarnos en los 10 decálogos fundamentales.
- 1 El aceite de oliva virgen como grasa principal. Tanto para freír como para todo lo demás. Primera patada a la dieta mediterránea.. El coste elevado de este producto nos ha hecho descender el uso y optar por versiones de este como el orujo, el de semillas, la manteca, la mezcla de grasas… ninguna tan sana y nutritiva como el aove.

- 2 Consumo de frutas y verduras de temporada, champiñones y setas diversas, frutos secos naturales y sobre todo legumbres. Cada día consumimos menos de todo esto. Cierto es que en la zona rural donde nos movemos y alimentamos es mucho más frecuente comer verduras ya que el que más o el que menos se nutre del huerto del abuelo, del tío o del primo. Pero no hay más que ver como la vagancia hace que la única hortaliza cruda que se consuma ahora sean los bastoncitos de zanahoria cortada y rociada con ácido cítrico o ascórbico porque nos salen agujetas por pelar nuestras propias zanahorias. Y ni que decir de poner un potaje de garbanzos con unas buenas verduras y un hueso de jamón de Teruel… que pereza… mejor compramos botes cargados de glutamato monosódico y ácidos conservantes que es más rápido, y si no una lata de fabada de 1000 kilo calorías que aún es más rápido.

- 3 Pan, pasta arroces y cereales de forma diaria. Las panaderías artesanales están acabadas. Mejor comprar las baguettes prefabricadas con mantequillas y grasas hipersaturadas que drogan nuestro cerebro con sabores artificiales. Si olemos un pan de verdad fermentado y notamos esos olores la mayoría de la gente rechaza este olor. Mejor las barras del centro comercial, dejemos morir al pan de verdad… nuestras arterias lo sufren mejor ahorrar en esto, pero seguir yendo al estanco a por cáncer en barritas.

- 4 carnes blancas como algunas partes del cerdo, conejo, pollo, ternasco… de forma natural y comprada en la carnicería de verdad. Fijaros en las bandejas de los supers… como puede ser que en la información de la etiqueta ponga 500 gr, solo hay pechuga pero pone también pollo al 80%... ¿Será que lo que parece pollo solo. Lleva algo más? Almidones, malto dextrina, infiltraciones de químicos que hacen que este blanco y dure… claro, de los 500gr 200 se evaporan en la sartén en forma de espuma y parece chicle…Por si acaso no compréis pollo, comprad mejor salchichas de Frankfurt y hamburguesas…

- 5 Lácteos. Leche, yogures y queso cada día. Esto quizás sí que sea algo habitual en nuestra dieta, a los niños les compramos barritas de queso para que lleven en la mochila al cole… ay! No que en la etiqueta si lo leemos pone producto lácteo graso… ¿sabéis que quiere decir? Que la legislación no les deja poner queso porque ¡no lo es! Pero como funde ehh¿?!…

- 6 Carnes rojas en pequeñas cantidades… esto sí que no lo llevamos mal, la ternera de verdad cuesta un huevo y la yema del otro, mejor seguimos comprando Nuggets y baritas de flamenquines empanados.

- 7 Pescado mínimo 3 veces a la semana. Pero eso sí, el bocata de calamares no cuenta, las varitas de merluza tampoco, las puntillitas con padrón tampoco… además, es que los niños no o quieren (no hemos sabido inculcar los hábitos alimenticios adecuados, con llevarlos dos días a la semana al futbol no vale…) y además la cocina se queda con un olor… saber pequeños monstruos que más vale comer 6 sardinas que beber 10 litros de leche con omega tres, más vale un lomito de salmón a la plancha que 200 danacoles…

- 8 Agua y vino como bebidas elementales. Agua a demanda, vino en su justa medida. Me sangran los ojos cuando veo llegar a mis alumnos a las 8 y media de la mañana bebiéndose un monster o esas bebidas azucaradas con cafeína y mil calorías…
- 9 Pasteles lo justo, y menos aún prefabricados. Hacer magdalenas caseras es un lio, los bizcochos caseros me llevan mucho tiempo, mejor cojo una tarta de fotografía del mercadona en vez de una artesanal…

- 10 Ejercicio. Aquí sí que nos lo curramos, todos menos el que os habla. Cierto es que vivimos el apogeo de los gimnasios, y que se hace deporte. Antiguamente se consumía una buena dieta mediterránea y además, el trabajo diario era mucho más intenso, el campo, la obra, la ganadería… quemaba mucha más energía y se conservaban mejor. Yo aún no he estrenado la taquilla del gimnasio… consejos vendo y para mí no tengo.

Ahora diréis, Edu si tú estás gordito, si tú haces lo mismo que nosotros, no seas falso….
Es cierto.
Las costumbres modernas, nuestro ritmo de vida, la necesidad de la inmediatez para todo nos ha hecho pensar que gastar una hora con tus hijos en vez de irnos de vinos afterwork es perder el tiempo.
Por eso igual que los punkis gritaban eso de “The punk not dead” tenemos que gritar “la dieta mediterránea está agonizando, Retomemos las buenas costumbres”.
Venga va… esta noche ensalada, gallos a la plancha y una copa de vino mientras le guiño el ojo a mi falca y seguimos construyendo recuerdos bonitos en familia…
Nos leemos y escuchamos en un puñadito de días.