No han sido pocas las veces que he hablado de lo poco que me gustan las películas de miedo. Soy incluso cagón honorífico de la RECE (Real Escuela de Cagones de España). El término “Real” lo conseguimos cuando Johnny Carlos I se afilió justo antes de irse a los Emiratos. Pues eso, que no soy muy de esas pelis, he visto pocas, pero os voy a contar algunas de mis experiencias con ellas.
Lo primero de todo decir que en un cine lo más parecido a un filme de terror que he visto es Alien: Romulus, que la fui a ver hace poco y Escape Room 2. Esta última la vi sin haber visto la primera parte. Ni la voy a ver porque dios mío de mi vida… No daba miedo, no daba sustos y solo daban ganas de coger al director por las solapas y decirle: “Mira, te comento”.
Deben reunirse una serie de situaciones en un contexto determinado para que por voluntad propia me disponga a ver una de estas. Como cuando con 12 años o así me armé de valor para ponerme la de Aullidos. Mi plan maestro fue verla por la mañana con bien de sol y con mi madre por ahí por casa. Ya está, eso fue todo lo que se me ocurrió. Total, que al final fue una mierda como una catedral donde unos chavales van a una isla y resulta que hay un montón de perros que los quieren matar. Mi plan salió a la perfección, pero no por ello lo he vuelto a repetir.
Para terminar, voy a dejar por aquí un decálogo (por supuesto de cinco puntos nada más) de la RECE para ver una de miedo. Como estas pelis son más predecibles que un votante del PP hay que estar un poco atentos al momento susto con el mando en la mano para bajar al mínimo el volumen de la tele. Achinar los ojos en más de un 50% para ver lo menos posible. Ladear la cabeza como para dejar de mirar la pantalla y poner una cara de entre sorpresa y asco reduce el nivel de terror en la mente humana, eso lo saben aquí y en la China popular como dijo Carod-Rovira. La última es mandar a tomar todo por culo y en el momento previo al susto apagar la tele. Pero esa es ya para ir a por nota. Al final no sé si he llegado a los cinco puntos, pero qué más da. Oye, que si te gustan las de miedo que las veas, y si no, te vienes a la RECE que todos jueves nos vamos a comer un arroz por ahí.